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La Carta No Entregada

A mi madre que ya no puede leerlo pero les comparto a ustedes.

LA CARTA NO ENTREGADA

Hoy 3 de abril, es el cumpleaños de mi madre y escribiré para recordarla como los primeros años de su partida, sabemos que físicamente no podrá leerlo pero quiero compartirlo con mis amigos, mi familia y las personas que me conocen.

Era casi fines de diciembre de 1996 en Lima, después de la clausura del colegio y justo cuando terminé la primaria con una mención honrosa de un tercer puesto que hasta ahora guardo con mucho cariño en algún lugar mi casa, el cual contiene sellos y firmas de algunos representantes del colegio de ese entonces. Esto sin duda era una buena noticia para aliviar un poco el dolor que sentía mi madre ya que se encontraba muy mal de salud en Chimbote y semanas previas salió de Lima, justamente para encontrar tranquilidad fuera de esta ciudad donde los médicos y nosotros poco o nada pudimos hacer para que se recupere.

Fue entonces cuando decidí tomar un papel y un lapicero, el mejor y el que más me gustaba porque solo lo usaba para escribir algunas frases importantes y algunos títulos en mis cuadernos. Al iniciar la redacción con tanto afán, pensé en decirle tantas cosas pero con mucho tino para evitar borrones en el papel que tenía sobre mi libro y en mi escritorio de madera que también parecía sentir la ausencia de mi madre por el desorden que se estaba generando.

Mi carta nunca la recibió

En esta carta le manifesté que este pequeño logro era su regalo de los pocos que había logrado darle, debido a que muchos años por cosas de la vida habíamos vivido separados y solo nos veíamos en aquellas visitas que ella nos hacia, luego le hice recordar lo mucho que la quería y lo valioso que había sido el poco tiempo que estábamos viviendo juntos. Además, le recordé lo importante que era para mi padre, mis abuelos, sus hermanas y principalmente para mis pequeños hermanos quienes realmente necesitaban de su presencia.
Debido a ello, todos deseábamos que se recupere pronto para que este de vuelta con nosotros con la esperanza de pasar unas buenas vacaciones los primeros meses de 1997.

El 29 de diciembre de 1996, días después de aquella navidad algo solitaria y callada, mi madre se fue para siempre de esta tierra, mi hermana menor quien dos días antes cumplía apenas 3 años de edad preguntaba por ella; muchas veces mi familia le enseñaba el cielo azul de ese verano triste y le señalaban que estaba allí, en el cielo, lugar al cual mi hermano menor también partió el 28 de diciembre de 2012.

Mirada al cielo

Meses después de la partida de mi madre, durante el traslado de mi escritorio a otro lugar de la casa me puse a revisar algunas escrituras y ordenar cosas antiguas que tenía guardadas de mi niñez, de pronto algo inesperado pasó, encontré la carta que escribí para ella en diciembre de 1996 dentro del mismo libro y en ese mismo escritorio, en ese momento me quedé petrificado y sin poder entender lo ocurrido.
Hasta ahora, cada vez que lo recuerdo es un misterio y no sé si finalmente logré entregarlo a un familiar para que lo lleve o si fue un descuido de esa persona y olvidó llevarlo o posiblemente nadie viajo en esos días y la carta estaría esperando hasta el regreso de mi madre que nunca se dio.

Ya han pasado mas de 23 años desde aquel 29 de diciembre de 1996 y el misterio de «La Carta no Entregada» seguirá perdurando por el resto de mis días, pero esto no impide para seguir recordando a mi madre, como lo que fue, luchadora, trabajadora, de carácter fuerte tal cual una aries (signo zodiacal) y llena de muchas aventuras durante su niñez.

Gracias a quienes algunas veces me la recuerdan porque me hacen sentir bien, ya no hay penas cuando se supera la partida de un ser querido, solo sensación de paz, tranquilidad, motivación y alegría.

Yo tengo muy claro que cada día ella solo está presente en mi mente y corazón.

 

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